lunes, 3 de septiembre de 2012

CDI, Fundación. - Consultora que dirige su actuar al desarrollo local, en gestión publica y política social, asi tambien busca la integración a traves de la cultura, el deporte y la identidad


1 comentario:

  1. La Identidad
    La no aceptación de nuestra identidad mestiza, constituye un grave error que atenta contra la verdad de nuestros orígenes. Es una falacia mantenida por la falsificación histórica o la grave omisión de los antecedentes reales que son fáciles de constatar en cualquier archivo parroquial antiguo, donde las alusiones a nuestros antepasados indígenas en mayor número, y al importante contingente de afro-descendientes, se va entremezclando con el ancestro español para finalmente constituir la población en nuestro país.
    En gran parte del territorio nacional, muchas personas se consideran hispanodescendientes y en la última década descendientes indígenas, analizando la historia de sus predecesores siempre existe el comentario que se tenía una tatarabuelo, bisabuelo..etc., que era de cabellos rubios, de tez blanca etc., o también existe el comentario que existía un abuelo que habitaban en alguna provincia. O que llego o era del algún país en o fuera del continente, damos para ello, como argumento definitivo, el referente citado de nuestro apellido, lo que nos alejaría de probables ancestros indígenas o extranjeros, dependiendo la justificación que querramos darle en creer que somos menos o más indígenas.
    Conviene entonces aclarar que el citado argumento no es válido en plenitud, por las razones que explicaré más adelante. Antes diré que “el desconocimiento de a temas de origen y la falta de información, contribuye decisivamente a negar un origen, sin darnos cuenta que lo importante es aceptar el tiempo en el que vivimos sin negar el pasado, para poder forjar un futuro aceptando lo que somos (Christian Pinto Villarreal).

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